Procesionaria del pino

Procesionaria del pino

También conocida  con el nombre de Thaumetopoea pityocampa, la procesionaria del pino, es una criatura que se dedica principalmente a  reducir los crecimientos de las plantaciones de pinos en niveles muy elevados y son capaces de desfoliar intensamente los árboles, aunque es prácticamente imposible considerarlo una verdadera amenaza forestal.

Es la plaga más predominante de los pinares mediterráneos y debe su nombre a que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión. Las orugas (larvas) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas. 

Es la plaga más predominante de los pinares mediterráneos y debe su nombre a que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión. Las orugas (larvas) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas.

La sustancia que le confiere esta capacidad urticante es una toxina termolábil denominada Thaumatopina.

Procesionaria del pino

Descripción

Imago

La hembra mide de 36 a 49 milímetros de longitud. Sus antenas son pectinadas, con apariencia filiforme. El tórax está cubierto por pelos grisáceos. El abdomen, está recubierto por un conjunto de numerosas escamas de color amarillento dorado.

La alas anteriores son grises, con las nerviaciones y bordes más oscuros. Las alas posteriores son blancas y con una típica mancha blanca en la zona anal.

El macho  de la procesionaria del pino, tiene una longitud de 31 a 39 milímetros. Sus antenas son pectinadas y tiene el tórax totalmente cubierto de pelos. El abdomen es más delgado que el de la hembra y presenta gran cantidad de pelos en su extremidad. La alas anteriores son de color gris con tres franjas entrechas franjas trasversales. Las alas posteriores son iguales que las de la hembra. La región frontal de la cabeza de los imagos de ambos sexos, está provista de una protuberancia córnea o canthus, cóncava, con cuatro quillas trasversales.

Oruga

La oruga de la procesionaria del pino, cuando nace mide sobre 2,5 milímetros de longitud. Durante su vida pasa por cuatro mudas. En el quinto estadio alcanza entre 25 a 40 milímetros.

En el primer estadio la oruga, llega a tener entre cinco y seis milímetros y está envuelta en un tegumento gris céreo, que deja ver, pro transparencia, el contenido estomacal. Por eso tiene una aspecto verde manzana. En el dorso se aprecian una serie de manchas oscuras en los segmentos abdominales, y más clara en los torácicos. La pilorosidad es relativamente escasa. A simple vista apenas se ven los largos y finísimos pelos que forman el tórax y las pleuras abdominales, pero al microscopio se distinguen claramente, además, en cada segmento del abdomen, las fuertes quetas, negras y cortas, que portan sobre las manchas dorsales. La cápsula cefálica, como en los estadíos siguientes, es negra.

En el segundo estadio alcanza los diez o doce milímetros de tamaño. Lateralmente presenta abundantes pelos blancos y dorsalmente , amarillos – anaranjados, que proporcionan a la oruga una coloración característica. Entre estos mechones de pelos cortos destacan unas manchitas negras en cada segmento, que corresponden a los futuros receptáculos de los diminutos pelos urticantes.

Efectuada la segunda muda, la oruga adquiere su aspecto típico definitvo, que, en cuanto a la coloración del tegumento y de las diferentes clases de pelos, varía mucho de una localidad a otra. En general el tegumento se oscurece a medida que la localidad es más fría. Así encontramos orugas de tono gris azulado en el levante español, mientras en las zonas montañosas del interior el tegumento es negro en dorso y pleuras, aunque mucho más claro en la región ventral.

Puesta

La hembra de la procesionaria del pino, realiza la puesta sobre las acículas de una misma vaina, cubriendo los huevos con las escamas de la extremidad de su abdomen, que son las de mayor tamaño de todos los lepidópteros españoles. El conjunto ofrece un aspecto característico de canuto color pajizo, que enfunda parcialmente las acículas. El número de huevos por puesta oscila entre 120 y 300.

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